Albatros
Lo digo y lo repito: los sentimientos son sumamente poderosos y si caen en
las manos equivocadas abren el mundo dionisiaco de los avernos y únicamente
generan caos, confusión y guerras. El mundo de los sueños – y esto es algo que
suele olvidarse- es el mismo que el de las pesadillas. Uno sólo puede sobrevivir
en el mundo de los psicópatas creándose otro mundo propio dentro de una burbuja
que lo proteja, pero incluso en este caso no es seguro que los psicópatas no se
decidan un buen día a romper esa burbuja y a penetrar en ella. Y no, no lo
harán por la fuerza. Al menos no desde el principio. Válgame el cielo, ellos no son bárbaros. Lo harán
utilizando el consabido “te quiero”, “es por tu bien” intercalado con los más variados insultos caso de que
el refugiado en la burbuja se resista y se niegue a abandonarla. Lo mejor que puede hacer el desdichado en ese momento es escapar.
Lamentablemente esto no siempre resulta posible, pero es que incluso en el caso
de que la huida resulte factible ella no garantiza en absoluto el éxito: nadie
puede descartar el aterrizaje en mundos todavía más psicopatizados que el
anterior...
En el fondo es en esto en lo que se han basado y se basan todas las grandes
manipulaciones de este mundo: el “por tu bien” se alterna con el “arrepiéntete
pecador por tus pecados”, con la amenaza de diferentes “avernos”, con el “no
sabes el daño que causas”, con el “piensa a dónde conduce tu actitud”, con el
castigo privado primero y el público después.
Lo que convierte al mundo psicopático en psicópata no es, pues una conducta
que, como digo, es tan vieja como el mundo mismo. No. Lo que determina que el
mundo psicopático sea psicópata es que el pecador está lejos de ser un pecador, que el
supuesto trasgresor de las normas no lo es en absoluto; más aún: se esfuerza
hasta el agotamiento por complacer las expectativas del psicópata porque las ha
hecho suyas; pero el psicópata lo ha convertido en “culpable” en su mente y da
igual lo que haga, la condena será de un modo u otro siempre la misma: a
muerte.
Así que en este caso las heridas que el inocente sufre son dobles: por
inocente y porque ni siquiera ha sido un rebelde, quizás incluso hasta colaborador por complaciente. Pueden ustedes imaginarse
cuando un día por la mañana descubre rota su burbuja y por una vez en la vida
acierta a vislumbrar que no ha sido el viento quien “casualmente” la ha destruido,
ni que ha sido por su bien, ni que ha sido por haber cometido un delito de lesa
majestad. No. Ha sido simple y llanamente porque alguien le había declarado
culpable desde el momento mismo de su nacimiento y sus ataques han ido aumentando en número y grado a medida que el inocente crecía. Y el inocente aterrado descubre con horror que su subconsciente ha sabido siempre la verdad y que ha sido esa verdad precisamente la
causa de la construcción de su burbuja. Una burbuja que él empecinadamente ha pretendido considerar aposento pero que en realidad se trataba de una protección contra el mundo
exterior que le había condenado del mismo modo en que fue condenado el Sigfrido
de Calderón de la Barca: “Por un delito no cometido”.
Ustedes, claro, ya sabrán todo esto. La energía errante, en cambio, empieza
a descubrir la auténtica realidad cuando las canas cubren sus cabellos y el
terror los eriza sin que ella pueda hacer nada por impedirlo. Jorge el
tranquilo Jorge, nunca ha podido entender el alma de la energía errante; la
ingenuidad de la energía errante en los temas prácticos de la vida le ha
asombrado desde que se conocieron. Que la energía errante, tan inteligente para
los temas teóricos –asegura el tranquilo Jorge- sea incapaz de manejarse con
soltura en los asuntos mundanos es una conducta que sigue admirándole.
“No entiendo tu temor ante el hombre-masa”,
le reprocha tranquilamente el tranquilo Jorge, “con quién si no crees que trato
yo todos los días? ¿Por qué me ocupan
tanto tiempo mis asuntos importantes? Por la sencilla razón de que tengo que
tratar con una cohorte de individuos que aseguran que he dicho algo que no he
dicho e incluso que he escrito algo que no he escrito o que lo que he escrito
implica algo que en absoluto implica. Y menos mal que mi espíritu es tranquilo
y no se deja impresionar fácilmente; en otro caso, francamente, no sé cómo
podría soportar tanta estupidez que se cree sabia porque es capaz de leer y escribir.
A tí te molesta que los comentarios no hayan entendido ni una sola palabra de
lo que has escrito, que pongan en tu boca palabras e ideas que nunca has dicho
ni pensado y puedes, sencillamente, privatizar aquello que escribes. ¡Feliz tú!
Yo no puedo. Mi trabajo y mi sueldo dependen justamente de ocuparme no sólo de
los asuntos de esos memos que llegan a mi despacho con más ínfulas y
pretensiones que las que el sentido común y el decoro admiten, sino de esos que
creen saber más que yo, más que los jueces y más que las propias leyes. Tú, en
cambio, consideras extraordinaria cada puñalada normal de este mundo y al mismo
tiempo serías capaz de explicar los motivos, causas y consecuencias
correctamente.”
Y el tranquilo Jorge cuelga tranquilamente para ir a ocuparse de sus asuntos importantes y cotidianos; de esos que empañan los cristales de la ventana, de esos que obligan a la Energia Errante a introducirse en una burbuja para poder respirar, de esos de los que la Energía Errante ha huido siempre hasta que han conseguido atraparla, rodearla y de los que la Energía Errante aun sigue huyendo, huyendo de aquellos que la han condenado sin motivo ni causa. Sigue huyendo sin ni siquiera saber si todavía la persiguen o no, si la han olvidado o se trata de una simple tregua.
La Energía errante huye, huye...
Y el tranquilo Jorge cuelga tranquilamente para ir a ocuparse de sus asuntos importantes y cotidianos; de esos que empañan los cristales de la ventana, de esos que obligan a la Energia Errante a introducirse en una burbuja para poder respirar, de esos de los que la Energía Errante ha huido siempre hasta que han conseguido atraparla, rodearla y de los que la Energía Errante aun sigue huyendo, huyendo de aquellos que la han condenado sin motivo ni causa. Sigue huyendo sin ni siquiera saber si todavía la persiguen o no, si la han olvidado o se trata de una simple tregua.
La Energía errante huye, huye...
Y Jorge el tranquilo Jorge escribe un mensaje a la Energía Errante: “Mi
querido Albatros... ¡vuela!”
Y la Energía Errante recuerda... “Albatros” era como solía llamarla el
tranquilo Jorge. “El Albatros es un ave esplendorosa, llena de fuerza y
magnificencia cuando despliega su vuelo en las alturas” –les explicó un buen
día a ella y a Carlos Saldaña- pero en cuanto toca tierra se convierte en un
pájaro torpe e indefenso y no es extraño que para no tener que ir a tierra muchas
de ellos prefieran para reposar en los mástiles de los barcos...” “Albatros”, lo había olvidado. En aquel
tiempo la observación del tranquilo Jorge le pareció casi una ofensa. Con Jorge
el tranquilo uno nunca sabe a qué atenerse. La tranquila lengua del tranquilo
Jorge es un arma mortal.
Sí. La energía sufre cortocircuitos. Sus vivencias personales se mezclan
con los análisis y eso no es adecuado. Pero esto, que no sea adecuado, no se debe
a lo que ustedes piensan. Su “inconveniencia” no es causada por su falta de
objetividad, por su inexactitud, por la confusión entre las "vivencias
personales" de la Energía Errante y las "vivencias objetivas" de los
acontecimientos.
No.
El problema es que la Energía Errante, teórica de pro, albatros de Jorge, debe obligatoriamente introducir sus
experiencias personales a la hora de analizar teóricamente los hechos porque es
la única manera de comprender la realidad. Y esto: que sea la única manera, es lo que hace tan complicado el análisis. Es la era posmoderna, la era de la realidad virtual, la era del Todo en el Uno y el Uno en el Todo. De ahí las dificultades a la hora de separar lo privado de lo público, lo subjetivo de lo objetivo, el sentimiento de la razón.
En este momento sólo hay dos naciones que saben, porque lo saben, lo saben con la sabiduría de las ideas claras y distintas cartesianas, que resulta imprescindible separar el análisis teórico de las vivencias personales pero saben, igualmente, que el resto de las naciones no actúan así y no dudan en utilizar esta debilidad para su propio provecho. Una de esas naciones es Alemania; la otra es China. Curiosamente cada una de ellas ha llegado a la verdad por caminos distintos y casi contrarios. Alemania gracias a la Ilustración; China gracias a su tradición místico-mitológica.
En este momento sólo hay dos naciones que saben, porque lo saben, lo saben con la sabiduría de las ideas claras y distintas cartesianas, que resulta imprescindible separar el análisis teórico de las vivencias personales pero saben, igualmente, que el resto de las naciones no actúan así y no dudan en utilizar esta debilidad para su propio provecho. Una de esas naciones es Alemania; la otra es China. Curiosamente cada una de ellas ha llegado a la verdad por caminos distintos y casi contrarios. Alemania gracias a la Ilustración; China gracias a su tradición místico-mitológica.
Ustedes no entienden, claro.
No entienden porque la mayoría de ustedes creen que la Ilustración es
empírica y técnico-científica y no lo es; creen que la tradición
místico-mitológica no expresa más que emociones y enseñanzas morales de viejos
tiempos patriarcales y tampoco es así.
Tanto la Ilustración como la tradición místico-mitológica se apoyan en
realidades objetivas y bien objetivas. La Ilustración es idealista porque
defiende principios universales, pero en tanto que pretende concretizar esos
principios universales en leyes ha de luchar contra el sentimentalismo
religioso y contra el sentimentalismo de una tradición obsoleta y ello le
obliga una y otra vez a no dejarse impresionar por las lágrimas, quizás hasta
puntos que rayan –no lo niego- la frialdad. Esta es la frialdad contra la que
se rebeló el romanticismo. Un romanticismo que floreció curiosamente en
Alemania y Gran Bretaña, en las cuales se habían enfrentado el catolicismo y el
protestantismo con inusitada fuerza. El protestantismo tuvo que escudarse del
sentimentalismo católico, del sentimiento de culpa que el catolicismo pretendía
hacerle sentir por considerarle el causante de la ruptura de la unidad cristiana, negándose a comprender que el protestantismo era simplemente la consecuencia de los desórdenes del catolicismo; no el
origen. La energía que el protestantismo necesitó para liberarse de todos los
reproches le convirtió en extremadamente desconfiado ante las lágrimas, las
suyas propias incluidas. Eso le arrojó a una frialdad marmórea y conllevó la
rebelión de los sentimientos torturados y castrados y la aparición del
romanticismo. Pero el romanticismo, recordémoslo, empuñaba no sólo la espada de
las emociones sino también de las viejas tradiciones que luchaban con todas sus
fuerzas por volver a imponerse. El romanticismo no es simplemente
sentimentalismo: es sentimentalismo reaccionario. Y como ya dije en uno de mis
blogs, el romanticismo fue la causa de las guerras más cruentas del último
siglo así como uno de los bastiones en los que se apoyó el nazismo.
A los alemanes actuales no les ha quedado pues, más remedio, que hacer un
esfuerzo casi heroico por separar lo racional de lo irracional, lo objetivo de
lo subjetivo, lo real de lo virtual. No es una lucha fácil. A veces se les
critica por inhumanos, cuando simplemente son humanos solucionando lo inhumano
y a veces, hartos de luchar, caen ellos mismos en los más oscuros calabozos de
las emociones y las rebozan de objetividad. Y sin embargo, y esto es lo
importante, incluso en dicho estado lamentable saben –porque lo saben-
dónde están y dónde no están. Y saben que “rebozan”, pero no mezclan.
En cuanto a China, su tradición mística-mitológica le libra de grandes
males, aunque ni ella misma lo sepa. Es cierto que una revolución abolió unas
determinadas tradiciones: la política e incluso la cultural, y las abolió por las mismas razones por las que
Lutero se enfrentó al catolicismo de su época: porque estaba carcomida por el
tiempo y se apoyaba en tradiciones obsoletas y huecas. Sin embargo, y esto es
lo fundamental, no derogó la tradición mística-mitológica china, del mismo modo
que Lutero tampoco se enfrentó a la religión ni intentó que sus contemporáneos
dejaran de creer en Dios. Y ello porque la tradición místico-mitológica en
China igual que la tradición religiosa en Europa eran (y son) un elemento
constitutivo de su ser. Si la tradición místico-mitológica desaparece en China,
es China la que desaparece. Y lo mismo sucede si desaparece la tradición
religiosa en Europa (donde incluso el laicismo ilustrado estuvo siempre
revestido de religiosidad. Desde este punto de vista, la expansión de la
religión musulmana en Europa no es más que la confirmación de que la tradición
religiosa constituye a Europa.)
La tradición místico-mitológica china plantea una pregunta desgarrada y
desgarradora: “¿A quién me debo? ¿A mí o a la familia? ¿A la familia o al clan?
¿Al clan o al Estado? Por qué felicidad debo luchar ¿por la mía o por la de mi
familia? ¿por la de mi familia o por la de mi clan? ¿por la de mi clan o por la
del Estado?”
Y esa pregunta desgarrada y desgarradora es la que China misma se hace
desde su origen. La tradición místico-mitológica deja al individuo libre en su
respuesta, pero muestra las diferentes consecuencias. Si el individuo
únicamente piensa en sí mismo, la familia se viene abajo, el clan queda
desmembrado y el Estado se pierde. Si el individuo únicamente piensa en el
Estado, en el clan y en la familia se pierde a sí mismo y por tanto deja de ser
útil tanto para su familia, como para su clan, como para el Estado. Cada
organización necesita de hombres con creencias firmes y conductas flexibles,
igual que el río que ha de llevar el agua que fluye por el cauce sin
desbordarse y sin secarse. Y para lograr esto es importante que el individuo
conozca y separe adecuadamente la estabilidad del cauce de la ligereza del
agua.
Y sí es cierto, la tradición mística-mitológica gusta de los juegos de las
apariencias, de las sombras chinescas, y esto como modo de enseñanza:
“reflexiona: a veces lo que ves no es lo que es; a veces lo que es, no es lo
que ves” La tradición místico-mitológica china advierte de la realidad virtual,
no la fomenta.
Tanto Alemania como China cuestionan una y otra vez lo que oyen, lo que
ven; en definitiva, lo que perciben. El juicio crítico resulta en Alemania
fundamental, por eso ese constante pensar y repensar y analizar hasta el
cansancio. En China el juicio crítico es trasmitido por esa tradición
místico-mitológica que es, justamente, la que consigue convertirla en lo que la
Energía Errante denomina “el país de la armonía de los contrarios”. Es
“armonía” y es “de los contrarios” precisamente porque cada uno de estos conceptos está
sumamente definido y es al mismo tiempo extremadamente flexible sin que ello conlleve salirse de su
cauce. Los desbordamientos nunca son útiles ni logran la armonía, ni consiguen
una victoria definitiva sobre el contrario porque se agota rápidamente y puede
ser fácilmente contrarrestada por éste con cualquier simple estragia.
El cauce aunque parezca contradictorio permite la libertad al tiempo que sus márgenes protegen del neo-cinismo posmoderno, que no es más que el originado por esa vana creencia de pensar que cada uno es constructor de su propio rio y que el rio fluye en cada momento y en cada situación por dónde a él le plazca. La flexibilidad de la armonía de los contrarios, en cambio, intenta sortear del modo más inteligente posible los sucesivos obstáculos al que el continuado fluir ha de enfrentarse, ya sean piedras, remolinos, o diques.
El cauce aunque parezca contradictorio permite la libertad al tiempo que sus márgenes protegen del neo-cinismo posmoderno, que no es más que el originado por esa vana creencia de pensar que cada uno es constructor de su propio rio y que el rio fluye en cada momento y en cada situación por dónde a él le plazca. La flexibilidad de la armonía de los contrarios, en cambio, intenta sortear del modo más inteligente posible los sucesivos obstáculos al que el continuado fluir ha de enfrentarse, ya sean piedras, remolinos, o diques.
No. No conozco China. No he estado nunca en China.
¿Se imaginan ustedes cuántas posibilidades se abren? Detrás de una puerta elegida se abre otra ¿pero qué hubiera pasado si en vez de elegirse una se hubiera elegido la otra? ¿qué pasa si las puertas son siempre las mismas y lo que cambia es el elector? ¿Puede un hombre enfrentarse a lo que otro anterior no pudo? Sí. Si puede. Puede porque los demonios internos, -nuestras emociones- nos afectan a nosotros individual y particularmente pero no al otro; porque el Logos y las estrategias son comunicables; pero las emociones son siempre solipsistas. Y ello implica que el camino nunca es hacia dentro y hacia abajo, el camino para el éxito nunca es introspectivo; el camino del éxito es hacia afuera, abrirse al exterior porque es en el exterior donde están aquellos que pueden matar nuestros demonios.
¿Puede llegar a conocerse el hombre verdaderamente noble? Sí. A veces por
su esplendor; a veces sin embargo, justo por lo que este esplendor pretende
esconder. Un hombre muestra sus ricas vestimentas, sin embargo sus manos son
ásperas y sus uñas sucias; una mujer ejecuta a la perfección una bella canción,
pero la canción es demasiado dulzona para ser de una noble mujer... La
tradición mística-mitológica incluso cuando está adaptada a nuestros días,
espera –casi exige- que el individuo aprenda a distinguir las sombras de las
luces.
En este sentido,
los libros son los auténticos albatros: desde los cielos vislumbran el mundo,
pero cuando en cuanto se posan en el suelo se transforman en simples hojas de papel que cada cual utiliza
a su gusto y manera. De ahí que deban de ser protegidos a fin de no ser
destruidos sin que el destructor ni siquiera lo
Vivir –sea
dormido o despierto- es un juego y como tal la diversión se intercala con la
seriedad, la estrategia ocupa un lugar fundamental y la cordialidad entre los
jugadores no ha de impedir competir.
Los muertos no puede jugar, quizás
sueñen, quizás ayuden de una forma u otra a algún jugador. Ellos mismos,
permanecen fuera.
Pero nada de esto, nada de esto sabe una posmodernidad hija del
reaccionario romanticismo. Nada sabe la posmodernidad que por romántica se basa
únicamente en emociones y por reaccionaria no puede conllevar más que un
ignorante populismo.
Nada, nada de esto sabe la posmodernidad. La música sólo sabe de
sentimientos, dicen que ha dicho el ganador portugués de Eurovisión. Grandes
reacciones. Pero reacciones falsas. De repente
“la música que sólo sabe de sentimientos” es contrapuesta a “la música
que sólo sabe de bailes” ¡Menudo antagonismo! ¿Tanto escándalo para quedarnos
en esto? ¿”Música de sentimientos” versus “Música de baile”? ¿Realmente la
música sólo sabe de sentimientos o de baile? ¡Cómo si el baile no danzara al son de sentimientos! ¿Esa es la verdadera cuestión? No sé qué hubiera dicho al
respecto Haydn, él que tanta atención prestaba a la técnica. Curiosamente en el
mundo de “sentimientos” versus “baile” la música no es una tarea técnica. Sea como fuere, lo cierto es que el cantante
portugués no anda descaminado: incluso cuando la música es técnica artesana esa técnica va dirigida a despertar determinados
sentimientos y a dormir otros. Por eso no me extraña que en Ice Fantasy se afirme que “no es aconsejable oir música cuando uno está triste”
y que quien lo dice sea justamente el personaje que utiliza su instrumento como arma que es ni más
ni menos que la reina del clan de los espíritus.
Sí. La tradición mística-mitológica sabe del poder destructivo de la música,
tanto como de su poder regenerador. Un instrumento de música puede convertirse
en un barco que nos permita atravesar los ríos más peligrosos o propagar las
energías más destructivas. Los guionistas de Ice Fantasy lo saben; los músicos
de Eurovisión, en cambio, prefieren enzarzarse en discusiones acerca de la "decoración" "música melódica" o "música de baile."
En esa terrible posmodernidad, digo, digna hija del romanticismo
reaccionario, digo, y el romanticismo es siempre reaccionario, digo, porque se
apoya en visiones esperpénticas de la realidad, digo, que no coinciden en
absoluto con estas, digo, es en la que ahora Occidente está envuelta. La música es sentimiento. La prensa, también. Los medios de comunicación se han convertido hoy en meros transmisores de sentimientos. De ahí su miseria. Y todavía se atreven a preguntar-se en qué descansa la causa de la misma y no dudan en aferrarse a diversas teorías de la conspiración que les libren de cualquier asomo de responsabilidad. O son los antimainstream, dicen los mainstream; o son los mainstream, dicen los antimainstream. O son los políticos, dicen los antimainstream y los mainstream; o es la sociedad, dicen los antimainstream y los mainstream mientras los unos empachan con historias para no dormir y los otros atiborran a los lectores con consejos sobre cómo freir un huevo, cuál es el colegio apropiado para su hijo y las normas de comportamiento en un restaurante de lujo. En fin...
Los rusos
van y llaman a la prensa “esquizofrénica”, seguramente porque es la única manera de que
les comprendan esos postmodernos ignorantes; ignorantes porque son posmodernos
sin saber todavía en qué consiste la posmodernidad; porque abrazan la realidad
virtual igual que se abrazan a un cohete de pólvora: con la confianza de ser
trasportados a otros mundos. Sí, ¡al infinito van a llegar!
Sí. Rusia podría ser tan ilustrada como Alemania y tan místico-mitológica como China. El problema en estos momentos, a mi modo de ver, es que el deseo de venganza, el deseo de imponerse, le impide concentrarse en el juego. Tan pronto se desborda, como se repliega; tan pronto va hacia delante como hacia detrás. Está buscando sin encontrarla una estrategia con la que ganar y con ello se olvida de jugar. Rusia podría ser como Alemania y como China si se concentrara de una vez por todas.
Sí. Rusia podría ser tan ilustrada como Alemania y tan místico-mitológica como China. El problema en estos momentos, a mi modo de ver, es que el deseo de venganza, el deseo de imponerse, le impide concentrarse en el juego. Tan pronto se desborda, como se repliega; tan pronto va hacia delante como hacia detrás. Está buscando sin encontrarla una estrategia con la que ganar y con ello se olvida de jugar. Rusia podría ser como Alemania y como China si se concentrara de una vez por todas.
Occidente desconfía de Rusia-Putin. Rusia-Putin es una cínica, afirma
Occidente. Y en efecto, puede ser que Rusia-Putin sea una cínica, pero esta
afirmación exige igualmente dos precisiones.
Una: cuando Rusia-Putin es cínica sabe que es cínica y que está actuando cínicamente.
Dos: su cinismo proviene de la caída del Logos, no de la entrada en la realidad virtual.
El ruso “sabe” dónde está su “pecado original”, por llamarlo de alguna manera. El nuevo hombre masa Fuenteovejuna occidental no tiene ni idea. Su cinismo nace de su ignorancia y su ignorancia de su vanidad. El nueo hombre masa Fuenteovejuna está convencido de que las cosas son como él dice que son, como él asegura que han de ser, y eso en cada momento y en cada situación. El cinismo del hombre masa Fuenteovejuna occidental le impide dar cuenta de la realidad, analizarla correctamente, prestar atención tranquila y equilibradamente. Lanza un par de frases slogan al viento, donde creen que caben y ya está. Eso mismo hacían, me explicó tranquilamente Jorge hace muchos años, un par de conocidos suyos a la hora de hablar inglés. No lo dominaban pero habían aprendido un par de frases que aplicaban cuando consideraban que el momento era el oportuno y el resto del tiempo callaban. Como cuando hablaban decían lo adecuado, pensaban de ellos que era la sabiduría lo que les impedía hablar cuando estaban en silencio.
Una: cuando Rusia-Putin es cínica sabe que es cínica y que está actuando cínicamente.
Dos: su cinismo proviene de la caída del Logos, no de la entrada en la realidad virtual.
El ruso “sabe” dónde está su “pecado original”, por llamarlo de alguna manera. El nuevo hombre masa Fuenteovejuna occidental no tiene ni idea. Su cinismo nace de su ignorancia y su ignorancia de su vanidad. El nueo hombre masa Fuenteovejuna está convencido de que las cosas son como él dice que son, como él asegura que han de ser, y eso en cada momento y en cada situación. El cinismo del hombre masa Fuenteovejuna occidental le impide dar cuenta de la realidad, analizarla correctamente, prestar atención tranquila y equilibradamente. Lanza un par de frases slogan al viento, donde creen que caben y ya está. Eso mismo hacían, me explicó tranquilamente Jorge hace muchos años, un par de conocidos suyos a la hora de hablar inglés. No lo dominaban pero habían aprendido un par de frases que aplicaban cuando consideraban que el momento era el oportuno y el resto del tiempo callaban. Como cuando hablaban decían lo adecuado, pensaban de ellos que era la sabiduría lo que les impedía hablar cuando estaban en silencio.
Lo mismo sucede ahora. El hombre masa Fuenteovejuna occidental suelta a
diestro y siniestro sus slogan, sus frases hechas, y mientras el hombre sabio
pondera lo que hay de verdad y de error en ellos, el hombre masa Fuenteovejuna
considera el silencio del sabio duda, indecisión e ignorancia y no tiene ningún
reparo en reirse de él y de llamar “tonto” al sabio, y cuando el sabio
finalmente ha elaborado su réplica el hombre masa Fuenteovejuna le pregunta que de qué habla, le dice que eso pasó hace mucho tiempo, le replica que el
conocimiento está sobrevalorado, o en plan amenazante le interroga qué quién se
ha creido él que es para llevarle la contraria o se rie de lo largo de su
discurso; el hombre masa Fuenteovejuna no tiene tiempo para leer así que lee en
diagonal y contesta lo que le viene en gana con independencia de lo que haya
escrito porque al fin y a la cabo, el hombre masa Fuenteovejuna crea la
realidad y ello también incluye lo que hay escrito y "su" verdad es verdad porque es "suya".
¡Acabáramos!
Díganme ¿no les empieza a resultar molesto ese empeño de algunos en
conservar la enemistad que una vez existió entre los Estados Unidos y Rusia
pero que al día de hoy, ya no sé ni cuántas veces lo he repetido, resulta tan
inútil como contraproducente y nociva? ¿Esos que pretenden tan obsesivamente
mantener las posiciones encontradas entre Rusia y Estados Unidos aún no se han
dado cuenta de que existen enemigos comunes a los que ambos tienen que hacer
frente porque por separado no sólo no lo consiguen sino que introducen más caos
que soluciones?
Conversaciones entre Trump y Putin, igual que conversaciones entre Trump y
Merkel. Pero no, no pueden ser iguales. Las de Trump y Putin versan sobre conversaciones
secretas y la de Trump y Merkel, no. Pero por si fuera poco ¡”Conversaciones secretas” a estas alturas! Resulta hasta divertido
escuchar hoy en día hablar de “conversaciones secretas”. No saben ustedes la
cantidad de caminos que siguen los correos electrónicos que ustedes envían a sus más íntimos; el
más conocido, el que su correo electrónico sea reenviado por el receptor
elegido por ustedes a otros receptores elegidos por él. Uno envia un
correo de amor a su novia Pepita, le abre su corazón en la confianza de que son
dos seres sin tiempo y sin espacio unidos por un sentimiento común. Uno cree que se lo envía a ella y únicamente a ella. Y puede ser
que, aunque en efecto, Pepita le ame, Pepita no tenga el más mínimo pudor en enviar todos los correos que
recibe de su amado a sus amigas. Éste, como digo, es el camino más inocente de
todos los que puede hoy en día seguir un correo electrónico. Imagínense ustedes
cuando se trata de “conversaciones secretas” que a nivel simbólico pueden ser
consideradas “conversaciones amorosas con un alto contenido erótico” . (Lo
siento, ustedes ya conocen el humor de la Energía Errante)
Las conversaciones entre Trump y Putin deberían ayudar a que ambos países
acercasen posiciones. En tiempos en los que no cesa de hablarse de la necesidad
de “mantener el diálogo”, cualquier otra cosa resulta ridícula. ¿Para qué si no se va a “mantener el
diálogo”? ¿Para reunirse a tomar el té de las cinco?
El cinismo del hombre masa Fuenteovejuna occidental consiste en pensar que
“mantener el diálogo” no significa otra cosa que “mantener el status quo”.
Aquí, en la confusión del lenguaje, en la trasposición de los vocablos, es
donde empiezan no los famosos “malentendidos” sino el terrible cinismo, que es
– precisamente- el anticipo de nuestra corrupción y el aviso de nuestra
derrota.
Y sí. Estoy convencida de que Putin y Trump se han reunido y han hablado de
temas serios y de temas muy serios y muy secretos. Puedo imaginarme que el favor de Putin de advertir a Trump fue devuelto con un favor de Trump de advertir a Putin. Pero si alguien debe estar ofendido en este caso no es ni Putin, ni Trump, ni Rusia,
ni los Estados Unidos, sino Israel. Porque si es verdad que Israel aportó una
información confidencial a condición de que esa información quedara en
estricta confidencialidad, dicha información hubiera debido quedar en estricta confidencialidad. Nadie sabe
por qué medios la ha conseguido Israel y tampoco si hay vidas humanas de por medio que corren
peligro en este momento.
Las conversaciones entre Putin y Trump que se mantienen y deben seguir siendo
mantenidas, no sólo por el bien del diálogo, signifique lo que signifique este
diálogo, sino porque como muestra Ice Fantasy la amistad es una fina capa de
hielo sobre la cual ha de patinarse con cuidado porque puede quebrarse en
cualquier momento. Rusia y Estados Unidos fueron aliados en la Segunda Guerra
Mundial porque tenían intereses comunes, dejaron de serlo en cuanto sus
intereses se hicieron incompatibles; al día de hoy y se mire por donde se mire,
hay más intereses que les unen que conflictos que les separan. Los nostálgicos se obcecan en la confrontación seguramente para evadirse de otros problemas, pero la
confrontación con Rusia no aporta ninguna ventaja, ni militar, ni estratégica, ni
económica.
Se dice que Rusia financia los populismos. ¿Quién financió el fascismo
europeo hace ochenta años? ¿También fueron los rusos? El simple vuelo de una mariposa puede originar un
maremoto, se dice. En el caso de los populismos no sé si es el vuelo de las
mariposas rusas, de las mariposas sirias, o más bien el resultado lógico del
vendabal causado por la ilimitada codicia de la banca occidental. Buscar un único responsable y una única causa de fenómenos tan complejos como es el del populismo me parece una solución tan fácil como peligrosa.
¿Por qué ese empeño en culpar a una nación y a un presidente que sin ser
santos tampoco son los demonios que se quieren presentar?
Hace poco lei un par de líneas (no tuve tiempo de más) que Umberto Eco
había escrito en su libro “Pape Satán” (o algo así, ya digo que sólo tuve el
libro entre mis manos un par de minutos), en el que decía que en tiempos de Berlusconi, la
prensa europea sostenía afirmaciones tan atroces acerca del carácter del
presidente italiano, que los italianos – herido el orgullo nacional- se veían
obligados a defenderle aunque no lo hubieran votado - hasta tal punto llegaban las barbaridades
que de él se decían.
Pues bien, tengo la impresión, y es sólo una impresión, de que con Trump se
está haciendo lo mismo: se le está demonizando. Tengo la impresión, y es sólo
una impresión, de que hoy en día o resultado votado el candidato que un
determinado grupo de poderes desea alzar al poder o se genera el caos, y la revolución
en aras de la democracia y de la libertad, cuando no es ni democracia ni
libertad lo que predican sino todo lo contrario.
Y llegamos al último tema de este artículo, a ese del que nadie quiere hablar, pero que
muchos lectores ven. Y este “ver” es peligroso, porque este “ver” de los
lectores significa que los hechos “cantan” y que las manipulaciones ya no son
manipulaciones, por visibles, sino “llamamientos a – “- sea lo que sea, lo que
siga a este “a”.
Hete aquí que Hillary Clinton está organizando una plataforma sin ánimo de
lucro para enfrentarse a Trump. Eso de “sin ánimo de lucro” resulta divertido
porque hay que recordar que “sin ánimo de lucro” no es sinónimo de “gratis”,
simplemente que el dinero que se recoge no será utilizado para el
enriquecimiento personal sino para la causa; no obstante el hecho de que no sea utilizado para el
enriquecimiento personal no significa que no haya que pagar a los profesionales
que trabajan en dicha plataforma.
Es importante establecer tales puntualizaciones a fin de explicar que Hillary Clinton
con o sin ánimo de lucro recoge dinero para una causa y que la causa genera
gastos, como mínimo eso, de producción.
Así que Hillary Clinton vuelve a necesitar aportaciones monetarias, con
todo lo que esto conlleva de problemático:
1)
En la
relación financiación-hacienda, etc.
2)
Teniendo
en cuenta que Hillary Clinton fue candidata a la presidencia de los Estados
Unidos y que perdió ¿significa su plataforma una continuación desde la campaña
presidencial al estilo de si no te puedo ganar en las urnas te derroto en la
calle?
3)
¿Puede
considerarse esta plataforma legítima y democrática en tanto que su intención
es la de derrocar a un democráticamente elegido presidente que no sólo no ocultó sus intenciones sino que además fue precisamente elegido en función de ellas?
4)
¿Es
legítima y democrática esta campaña que intenta derrocar a un presidente
elegido democráticamente porque no está de acuerdo con sus ideas, en vez de
confiar en que las instituciones americanas sean lo suficientemente reforzadas
por los valores democráticos para servir de dique de contención a cualquier
embate antidemocrático? ¿Tan debilitadas están las instituciones americanas que
no queda otro recurso que el de la calle y el de la plataforma para recaudar
dinero sin ánimo de lucro?
5)
Si
dentro de tres años resulta elegido por el pueblo americano otro “Trump”, sea
quien sea y se llame como se llame el nuevo “Trump” ¿seguirá teniendo el pueblo
americano fuerza para oponerse a él y derrotarlo? ¿Está condenado el pueblo
americano a soportar tales excesos emocionales siempre que se elija un
candidato que no sea del gusto de una gran mayoria? ¿Cuántas emociones necesita
el pueblo americano para vivir? Porque lo cierto es que no para: cuando no es
una guerra, es un atentado, cuando no la destrucción del mundo por naves
extraterrestres, el apocalipsis originado por los rusos, y el Dia del Juicio
Final, con condenación incluida.
Al final va a suceder con Trump lo mismo que contaba Eco de Berlusconi: que se decían de él tales barbaridades que cualquier italiano sensato se veía en la obligación de defenderlo lo hubiera votado o no simplemente por italiano y por sensato. Lo mismo va a empezar a pasar con Trump. De él se critica cada movimiento y dicha reprobación es expandido poco importa si por el mainstream o por el
antimainstream. La esquizofrenia está servida, dice Putin. Lo que viene a
significar, “la posmodernidad ha ganado”.
Y en ese caso, verdaderamente, la barbarie habrá triunfado.
Ante eso al hombre demócrata sensato occidental no le queda más remedio que defender a Trump como presidente: por demócrata, por sensato y por occidental y apelar a la existencia de instituciones garantes de la democracia.
Desconozco las razones de Hillary Clinton para ponerse al frente de la
plataforma pero aunque sean las más dignas y respetables no es, en mi
opinión, la persona más adecuada para
ponerse al frente. Su plataforma no huele a democracia, huele a pataleta. Y el
mero hecho de que huela ya es un punto en su contra.La mujer del César no sólo
tiene que ser honesta, también tiene que parecerlo. Hillary Clinton siembra la
duda acerca de sus reales intenciones y esto, a la larga, no puede llevarla a
un buen puerto ni a ella ni a la democracia. Es pues necesario preguntarse ¿A quién, o a qué, pues?
La energía errante
Agotada.
Y sí es cierto, me molesta enormemente que hoy en día se lea en diagonal.
Ultimamente ni siquiera los correos electrónicos que se envían son leidos
correctamente. Escribes “voy a esquiar” y contestan “que te diviertas
patinando”. (¿!) . Se lo digo al tranquilo Jorge y se rie tranquilametne: Esos,
precisamente esos, mi querido Albatros, son mis “asuntos importantes” y cuelga.
Bill Gates se siente emocionado por la lectura de un libro titulado “El
buen ángel que llevamos dentro”, de Steven Pinker.
Nota 08.12.2025
He de explicar a aquellos lectores que aprecien que he borrado una gran parte de este artículo por qué lo he hecho: En primer lugar, porque la situación cuando escribí este artículo no es la actual. Ahora sí he estado en China. Ahora no puedo decir que la conozco.
En segundo lugar, porque mi análisis del psicoanálisis estaba era un análisis equivocado desde el mismo instante en que lo escribí. Y lo mismo he de decir con respecto a la posibilidad de que sean otros los que luchen (y venzan) contra traumas y pesadillas a los que únicamente nosotros podemos derrotar. Lo necesario ante todo es la construcción de un yo fuerte. En vez de permitir deambular como fantasma en pena a un yo débil, partido y escindido en el yo del hoy, el yo del ayer el yo de mañana. Permítanme expresarles mi asombro ante este nuevo intento, de los muchos que ya se han hecho, para debilitar al yo individual.
En realidad debería borrar todo el artículo. Pero compréndanme: un blog es un diario, un a reflexión del camino en el camino, un cuaderno de notas en las que escribimos las impresiones de un momento en un lugar concreto.
Desde que publiqué este artículo por vez primera, se han endurecido y se han radicalizado las posiciones de los diferentes actores geopoliticos en relación al tiempo en el que este artículo fue escrito.
China ha presentado su verdadero rostro. Lejos de ser el mercado del Mundo, es China la fábrica del mundo. Su nacionalismo entraña un imperialismo comercial, que no hubiera podido tener lugar si los actores internacionales no les hubieran regalado sus lentejas, no les hubieran enseñado (gratis) cómo cocinarlas, no hubieran aceptado la invitación china de cocinarlas en las nuevas y brillantes cocinas chinas. Los actores internacionales gritaban "wandel durch handel". Se trataba en efecto de un "wandel": el nuestro. La avaricia de esos actores internacionales no ha conocido límite. Y sigue sin conocerla. "A río revuelto, ganancias de pescadores", braman orgullosos de sus ocurrencias verbales.
"¿Ganancia de pescadores?", me pregunto. "¿Qué pasa si el río revuelto no lleva peces, sino lodo y suciedad?
Así las cosas hoy.
Hoy, 8 de Diciembre de 2025, el escenario en el que la acción se desarrolla se presenta ante los espectadores sin que éstos puedan determinar con claridad si la representación es real o se trata de una realidad virtual, si los actores son hombres y mujeres de carne y hueso o simplemente hologramas proyectados.
Y los tambores de guerra, tanto los de ataque como los que llaman a la defensa, resuenan cada vez más fuerte.
Isabel Viñado
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